¿Por qué los médicos no solicitan pruebas para detectar problemas?
Gregg Hollander | 16 de noviembre de 2025 | Otros
Una de las quejas más comunes que escuchamos de nuestros clientes es: “¿Por qué los médicos no piden pruebas para detectar problemas? Nunca las pidieron. ¿Qué daño les habría hecho?”.
Es una pregunta pertinente. Muchos casos de negligencia médica comienzan con una simple omisión al no solicitar pruebas de imagen o de laboratorio que estaban fácilmente disponibles y que podrían haber cambiado todo.
En las declaraciones, he formulado esta pregunta a los médicos acusados en numerosas ocasiones. Las respuestas son sorprendentemente coherentes:
- “El examen fue benigno.”
- “Según mi evaluación, no era necesario realizar pruebas de imagen avanzadas.”
- “El paciente no presentaba los síntomas clásicos.”
Casi nunca se oye decir: «La prueba era demasiado cara» o «El paciente no tenía seguro». Nadie quiere admitirlo. La justificación documentada casi siempre es que la prueba no era necesaria según el protocolo de atención estándar.
Legalmente, lo mínimo indispensable no es lo único que importa. La cuestión es si un médico razonablemente prudente, en esa situación, debería haber solicitado la prueba, especialmente cuando el riesgo de no detectar una afección es enorme y la prueba es relativamente sencilla.
¿Qué es un ejemplo real de negligencia médica?
En muchos casos de negligencia médica, la historia sigue un patrón similar:
- Las quejas y la presentación del paciente hacían que la condición fuera razonablemente previsible.
- Una prueba específica era el “estándar de oro” aceptado o un siguiente paso obvio.
- Un proveedor razonablemente cuidadoso lo habría pedido.
- La demora en solicitar esa prueba cambió el resultado.
En otras palabras, no basta con que se pudiera haber realizado una prueba. Debe ser una que se debiera haber realizado.
“No hacer daño” y yendo más allá del mínimo
A veces, los médicos se escudan en la expresión «estándar de atención», como si cumplir con el mínimo eximiera de toda responsabilidad. En un tribunal, esta expresión tiene un significado real, pero no da vía libre para eludir las precauciones razonables.
La primera regla de la atención al paciente es no causar daño. Si una prueba sencilla y no invasiva puede proporcionar información diagnóstica crucial y ayudar a evitar lesiones catastróficas, entonces la excusa de "no lo consideramos necesario" resulta insuficiente.
